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Desde sus orígenes, abundantes acontecimientos, autores, descubrimientos, ideas y publicaciones han impactado la historia de la sicología científica. Con esta línea temporal, nos agradaría acompañarte en un viaje por medio de los cuarenta y uno jalones más relevantes en la historia de la sicología moderna y moderna.

En este artículo charlamos de:

Video: cuarenta y uno Jalones de la Sicología Moderna

Finales del siglo XIX. Empieza la Sicología Científica

Empezamos nuestra aventura en mil ochocientos setenta y nueve con Wilhelm Wundt, quien accidentariamente adquirió el honor de formar parte de la historia de la sicología al fundar el primer laboratorio experimental en la Universidad de Leipzig, Alemania.

13 años después, Stanley Hall, uno de los primeros sicólogos genéticos del país, crearía la Asociación Americana de Sicología (APA), transformándose en su primer presidente.

En mil ochocientos noventa y seis, Lightner Witmer, tras dirigir un laboratorio en la Universidad de Pensylvania, creó la primera clínica sicológica para pacientes del planeta, llevando su procedimiento experimental a la implementación práctica de sus resultados.

En «La interpretación de los sueños», Sigmund Freud presentará su hipótesis psicoanalítica justo finalizando el siglo XIX. El primero de los veinticuatro libros que publicaría, ahonda en temas como el inconsciente y la sexualidad como factor impulsor de la sicología humana.

La primera mitad del siglo veinte

El inicio del siglo veinte estaría marcado por un experimento que accidentariamente sentó las bases del condicionamiento tradicional. Los perros de Ivan Pavlov han seguido siendo desde ese momento una parte incontrovertible de la historia de la sicología.

Mary Whiton Calkins, sicóloga y filósofa estadounidense, se transformaría en la primera mujer en dirigir la Asociación Americana de Sicología, solo un año tras ese significativo descubrimiento.

En mil novecientos cinco, Alfred Binet y Theodore Simon desarrollan una escala de inteligencia general basada en la edad mental, usando pruebas estandarizadas por vez primera, y augurando ya la noción de cociente de inteligencia.

John Watson publica «La sicología vista por el conductista» justo un año ya antes de la Primera Gran Guerra, rechazando la introspección como fuente de conocimiento y consolidándose como el primordial referente del conductismo.

En mil novecientos diecisiete, Carl Gustav Jung, sicólogo suizo y cooperador de Freud, publica su primer libro sobre la sicología del inconsciente. Como resultado, adelantó los fundamentos intelectuales de lo que se transformaría en su famosa teoría de los arquetipos.

El asimismo siquiatra suizo Hermann Rorschach, crea en mil novecientos veintiuno una prueba de personalidad basada en lecturas de máculas de tinta, que se transformará con el tiempo en la prueba proyectiva más empleada en la práctica clínica.

El Electro-encéfalo-grama fue creado por el siquiatra Hans Berger a fines de mil novecientos veintinueve, llegando a probarlo en su hijo. El dispositivo emplea electrodos en la cabeza para rastrear y registrar la actividad eléctrica del cerebro.

Jean Piaget publicaría «El juicio ética del niño» solo 3 años después. Esta obra explora el término del autor sobre el desarrollo ética en la niñez, que está de manera estrecha relacionado con su teoría del desarrollo cognitivo.

En mil novecientos treinta y cinco, se publica «Principios de la Sicología Gestalt». Va a ser el trabajo más esencial de Kurt Koffka, un vanguardista de esta escuela y un predecesor de la sicología cognitiva como la conocemos el día de hoy.

Walter Freeman efectuará la primera lobotomía frontal en los U.S.A. poco más de un año después, en mil novecientos treinta y seis. Miles y miles de personas fueron sometidas a este abordaje terapéutico, lo que resultó en incontables víctimas.

En mil novecientos treinta y siete se publica el libro de Karen Horney «La personalidad neurótica de nuestro tiempo». En este estudio, la renombrada sicóloga, haría una crítica profunda a las teorías de Sigmund Freud, del mismo modo que otros sicólogos y académicos siguientes.

Tan solo un año después, el siquiatra italiano Ugo Cerletti, emplearía descargas eléctricas por vez primera para tratar la psicosis y la esquizofrenia. Se probó que este procedimiento discutido es ventajoso en ciertas situaciones, y aún se emplea en nuestros días.

Con su libro «Consejería y Psicoterapia, publicado en mil novecientos cuarenta y dos, Carl Rogers fue vanguardista en la noción de tratamiento centrado en el usuario. Su procedimiento único atrajo tantos encomios que se conoció como la «revolución silenciosa».

Unos años después, la hija menor de Sigmund Freud, Anna Freud, escribiría «El tratamiento psicoanalítico de los niños», estableciendo ciertos principios clave en la teoría y la práctica del psicoanálisis infantil.

La primera versión de la Escala Wechsler para pequeños se publica prácticamente a mediados del siglo veinte. En los campos terapéutico y psicopedagógico, es en último término la escala más usada para medir la inteligencia y otras habilidades intelectuales.

La segunda mitad del siglo veinte

Cuando llegaron los primeros fármacos sicoactivos, la segunda una parte del siglo veinte terminaba de empezar. Aparecen en esa data los primero estudios que sugieren que el fármaco imipramina puede ser útil en el tratamiento de la depresión.

En mil novecientos cincuenta y dos se publica la primera versión del DSM. Una clasificación de enfermedades mentales que brota como una opción alternativa de acuerdo a la clasificación CIE-seis de la OMS.

La obra «Ciencia y conducta humana» se lanzaría solo un año después. Un trabajo del conocido sicólogo conductista B.F. Skinner, en el que desarrolla la noción de análisis conductual, entre otras muchas aportaciones relevantes.

Ese año, el sicólogo neoyorkino León Festinger publicó su Teoría de la discordancia cognitiva, que se ha transformado a posteriori en una de las más esenciales y conocidas de la sicología social.

En mil novecientos cincuenta y cuatro vería la luz la obra más esencial de Abraham Maslow, «Motivación y personalidad». En ella, el creador sienta las bases teóricas de la conocida pirámide de Maslow y también introduce la noción de autorrealización.

Un par de años después la APA publica la primera versión de los Estándares éticos para sicólogos. El documento se actualizará periódicamente y en nuestros días se conoce como el Código Básico de Conducta en la Práctica Sicológica.

La década de mil novecientos sesenta empezó con un experimento infestado de inconvenientes éticos, mas que tuvo un impacto durable en el campo de la sicología social. El experimento de Stanley Milgram sobre la obediencia a la autoridad tendría una repercusión vital sobre el desarrollo de estudios sociales siguientes.

«Razón y Emoción» se publica por vez primera en mil novecientos sesenta y dos. Albert Ellis, el autor de la Terapia Racional-Emotiva y uno de los grandes de la psicoterapia, fundamentaría su trabajo en el estudio de las opiniones estereotipadas.

En mil novecientos sesenta y siete, Aaron Beck, considerado el autor de la terapia cognitivo-conductual, presenta su obra «Un modelo de depresión», sentando las bases de su influyente tríada cognitiva, que es la piedra angular de este enfoque de intervención.

La homosexualidad como enfermedad mental no se suprimiría del DSM hasta mil novecientos setenta y tres, coincidiendo con su segunda edición. Si bien pueda parecer extraño, no se retiró de la clasificación de la OMS hasta mil novecientos noventa.

Publicado en mil novecientos setenta y seis, el libro de Richard Dawkins «El Gen egoísta», popularizó desde ese momento el término de sicología evolutiva. Este procedimiento aplica ideas de la biología evolutiva a la anatomía y funciones del cerebro humano.

Desde mil novecientos setenta y nueve y en los años siguientes, John Bowlby desarrolla su conocida teoría del apego. Ahora podemos comprender por qué razón los humanos tenemos el potencial natural de formar vínculos sensibles profundos merced a este renovador enfoque.

En la década de los ochenta, Howard Gardner publica su teoría de las inteligencias múltiples. Un paradigma discutido que rechaza la idea tradicional de inteligencia, al paso que destaca la diversidad de talentos y capacidades.

La Teoría del Aprendizaje Social, creada por el sicólogo Albert Bandura, va a ser publicada en mil novecientos ochenta y seis. Esta teoría, que explora la noción de aprendizaje vicario, va a llegar a transformarse en uno de los cuerpos teóricos más esenciales de la sicología social.

Solo un año después, el nuevo fármaco antidepresivo fluoxetina es aprobado en los U.S.A. (con el nombre de Prozac). Este y otros fármacos relacionados se prescribirán extensamente, lo que provocará polémica y discusión.

Bien entrados ya en los años noventa, se publicará la conocida obra de Daniel Goleman «Inteligencia Emocional». Un libro que llegó a ser un genuino Best-Seller, y que va a poner el foco de atención en el estudio de las emociones.

Solo un año después, la Terapia Integral de Pareja es desarrollada por los sicólogos Jácobson y Christensen. Una evolución de la terapia de pareja tradicional, en la que se plantea la aceptación sensible del otro aparte del cambio conductual.

Como nuevo presidente de la Asociación Americana de Sicología (APA), Martin Seligman va a hacer de la sicología positiva el tema de su alegato de inauguración en mil novecientos noventa y ocho, ubicando de esta manera el estudio de las emociones positivas como referencia para la nueva sicología científica.

Finalizando ya la década y el siglo, brota la Terapia de Aceptación y Compromiso bien, propuesta por Hayes como una parte de los nuevos tratamientos contextuales o bien de tercera generación. En sus bases teóricas sostendrá fuertes vínculos con el conductismo radical del siglo precedente.

Principios del siglo veintiuno. Preparando el futuro

Empieza el siglo veintiuno, y Elizabeth Loftus, sicóloga y matemática estadounidense, comienza una discutida línea de estudio en la que prueba la debilidad de la memoria y de qué forma puede ser perturbada.

En dos mil tres, un conjunto de sicólogos británicos plantea el término transdiagnóstico. Este término ha llegado a situarse como un enfoque prometedor para el progreso de la sicología clínica, pese a sus orígenes en el contexto de los trastornos alimenticios.

La quinta edición del DSM es el último jalón que planteamos. Fue publicado en dos mil trece, y ya contiene una serie de modificaciones significativas en la manera de comprender las enfermedades mentales, que indudablemente repercutirán en la idea tradicional de salud mental.

¿Qué nos depara el futuro? Las presentes investigaciones ofrecen un cosmos de opciones para explorar anteriormente ignoto que, como ha sido el caso anteriormente, probablemente nos va a ayudar a comprendernos mejor como la especie débil que somos.

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