De qué manera solicitar ayuda: ocho consejos

Solicitar ayuda puede resultar muy complicado para determinadas personas. Tal vez sea por vergüenza, por cobardía o bien, sencillamente, por no saber de qué forma hacerlo. Sin embargo, has de saber que pedir que te echen una mano es bueno. Todos lo precisamos en algún instante de nuestra vida y, en verdad, el apoyo de el resto nos ayuda a medrar como personas y a solucionar inconvenientes que se nos torna imposible solventar solas.

Por otra parte, negar el auxilio del resto afecta de manera negativa a nivel sensible. Esto causa que estés más irascible, agotada, triste, fatalista y sobresaturada al no lograr solventar todos tus inconvenientes. Dicha situación provocará que entres en un espiral de victimismo y que tu desempeño degenere.

ocho consejos para aprender a solicitar ayuda

Si formas una parte de ese conjunto de personas a las que le cuesta solicitar un favor, es preciso que aprendas de qué forma requerir ayuda. A fin de que comiences a mudar esa actitud, te presentamos unos prácticos consejos. Seguro que va a llegar un instante en que lo vas a hacer sin darte cuenta en tanto que no te va a costar nada.

1. Medita si merece la pena pedir un favor

Cuando le solicitas a alguien que te eche una mano en algo, ya antes de hacerlo, debes valorar si verdaderamente vale la pena. Debes tener en consideración que no es bueno solicitar favores para cualquier cosa. Eso va a hacer que no salgas de tu zona de confort y que te vuelvas una vaga y cómoda. Dicha actitud es posible que te lleve a que la gente no te tome de verdad el día que verdaderamente precises algo de veras.

dos. Escoge a la persona indicada

Para solicitar apoyo para algo, debes tomar en consideración a quién se lo pides. Es esencial que sepas qué da cada persona. Por servirnos de un ejemplo, tu hermana puede asistirte con un inconveniente sensible pues sea buena consejera, al paso que tu primo te puede acudir con un inconveniente que tengas con el turismo.

Las personas que no saben administrar los recursos humanos que tienen, es posible que se lleven una decepción puesto que no conseguirán toda la ayuda que precisan.

tres. Aprende a administrar el no

Relacionado con el punto precedente, a veces es posible que te halles con una negativa puesto que la persona no pueda ser de ayuda o bien que no desee.

Frente al rechazo, debes emplear tu inteligencia sensible y no reaccionar con un enfurezco, ira, decepción o bien desdén. Esto no debe echarte cara atrás en tu necesidad de demandar ayuda. Quizá no era la persona conveniente. Considera que siempre y en toda circunstancia va a haber alguien que esté presto a echarte una mano.

cuatro. Solicita ayuda en el instante conveniente

Cuando vayas a solicitar ayuda, es esencial que elijas un instante favorezco. Es bueno que estés en solitario con la persona y cuando sepas que no existirá ningún género de interrupción externa ni que el otro tenga prisa.

cinco. Ten presente tu lenguaje no verbal

La comunicación no verbal es aun más esencial que las palabras que emitimos. Por tanto, presta atención a la forma en que comunicas las cosas. Cuando estés hablando con tu interlocutor, en lugar de decirle: “tengo un inconveniente y necesito que me ayudes”, utiliza un lenguaje positivo y di: “me complacería contar contigo a fin de que me asistas con algo”.

El contacto de los ojos asimismo es esencial. Por este motivo, habla mirando a la persona a la cara, sé afable cuando charles y emplea unos ademanes que vayan en consonancia con lo que afirmas.

seis. Sé clara cuando charlas

No te andes con rodeos cuando desees solicitar algo. Ser clara y decir precisamente qué precisas va a hacer que la otra persona sea siendo consciente de cuáles son tus esperanzas. Esto provocará que la mano que te eche sea provechosa.

siete. Sé agradecida

Dentro de lo posible, dale algo a cambio a aquella persona que te asistió. Esto no implica dinero, sino más bien estar ahí para cuando esta te necesite. Además, muestra tu agradecimiento y todo cuanto valoras el ahínco que hizo cuando lo precisaste. Loar las destrezas del otro va a hacer que se sienta bien útil y que tenga ganas y buena voluntad de auxiliarte en un futuro.

ocho. Valora cómo te fue

Tras solicitar ayuda, es bueno que valores de qué forma te fue. Al darte cuenta que la mano que te echaron fue verdaderamente buena y mereció la pena para solventar el inconveniente, va a hacer que la próxima vez que verdaderamente precises algo, te cueste menos pedirlo.

¿Por qué razón nos cuesta tanto solicitar un favor?

Son diferentes los motivos que nos frenan a solicitar ayuda a los otros. Uno de ellos, el que se ubica en lo alto de la lista, es el hecho de tener temor a lo que nos afirmen y piensen el resto de nosotras. No saber de qué forma elaborar la petición ni en qué momento  hacerlo asimismo influye en el momento de demandar ayuda.

El egocentrismo asimismo juega un papel esencial en este género de casos. Aquellas personas que estiman que pueden hacer todo por sí mismas, siempre y en toda circunstancia niegan que precisen algo del resto. En otras palabras, podría decirse que el orgullo de reconocer la existencia de un inconveniente es la clave.

Pese a que no lo creas, esta actitud indica que las son personas muy inseguras y que tienen la autoestima bajísima.

Recuerda que ninguno es infalible y que solicitar ayuda es homónimo de que eres una persona benevolente. Además de esto, esto te dejará compartir instantes increíbles con el resto, mientras que resuelves tus inconvenientes. Si bien seas buenísima en algo, siempre y en toda circunstancia vas a precisar el soporte de alguien. Por buen delantero que sea Messi, si en su equipo no tienen un buen portero que pare los lanzamientos del contrario y unos compañeros que le pasen la pelota, solo jamás va a poder ganar un partido.

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