Guía indispensable para un próspero dos mil diecinueve

Se aproximan las campanadas más aguardadas del año y es tiempo de equiparse de bolígrafo y libreta para dejar volar nuestra imaginación y desplegar nuestra más férrea voluntad para componer una enorme lista de propósitos de Año Nuevo. Eso sí, dentro de nosotros mismos sabemos que hay un alto porcentaje de ellos que se queden ahí, fosilizados en el cajón de los desafíos infringidos, sin que alcancemos a entender por qué razón tampoco este año ha dado lo bastante de sí. Y la explicación de esto es bien fácil. Pocos de nosotros hacemos un simple mas eficiente ejercicio que nos enseñaría a ser más realistas y, quién sabe, tal vez más felices. ¿Cuántos de nosotros recordamos este año de los propósitos del año pasado? ¿Cuántos de nuestros propósitos llevan en esta lista más años de los que alcanzamos a rememorar? De ahí que, esta vez no te vamos a enseñar nada sobre los propósitos que tienes que marcarte, sino te vamos a dar dos consejos realmente útiles a fin de que dichos propósitos te sostengan con los pies en la tierra cuando menos hasta mitad de año.

Primero y más esencial, vuélvete más previsor. Hagas cuanto hagas, tener la capacidad de planear nuestro presente con un margen de por lo menos 3 meses vista, volverá más sana nuestra administración del tiempo, del dinero y de las relaciones personales y familiares. Si bien en todos y cada uno de los campos es esencial sostener argumentos de “por lo que pueda pasar”, este puede asistirnos sobre todo en nuestro perfil de ahorro o bien, al menos, en nuestra capacidad de llegar a final de mes. Para aquellos que van siempre y en toda circunstancia justitos, la verdad es que cualquier imprevisible de lo más banal puede hipotecar sus cuentas a lo largo de meses. Y lo peor es que las estrictas reglas que pesan sobre la morosidad pueden implicar inconvenientes futuros de innumerables dimensiones, que van desde el aumento progresivo de la situación deudora hasta el rechazo por la parte de las entidades de finanzas ante cualquier petición de crédito o bien préstamo. En todo caso, más esencial todavía que ser previsor es sostener la calma y mirarse alrededor en pos de soluciones. Para los casos de apuros económicos puntuales, por poner un ejemplo, muchos ciudadanos asisten a los préstamos veloces. Compañías como Viaconto ofrecen a sus clientes del servicio la posibilidad de conseguir liquidez inmediata. Eso sí, es esencial leerse bien la letra pequeña y entender que las comisiones y también intereses para préstamos veloces son considerablemente más elevadas que las del resto del campo bancario.

Y nuestro último consejo, como no podía ser menos, es que confíes más en el valor del tiempo. Nos pasamos la vida contando el dinero sin percatarnos de que el dinero no es lo único que cuenta, y que en ocasiones más dinero no compensa por menos tiempo para nosotros mismos. En dos mil diecinueve vas a ser menos joven, tus hijos van a ser menos pequeños y tus progenitores van a ser seguramente menos diligentes de lo que eran ya antes de tus últimos propósitos de año nuevo. En ocasiones darse un capricho consiste solo en unir todo lo bueno que te circunda y concentrarte en ello a lo largo de por lo menos 24 horas. Y si logras soportar sin teléfono ni internet, te mereces una enorme ovación.

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