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La introyección como defensa del

El Psicoanálisis postula la existencia de mecanismos de defensa del , que tienen por objetivo el resguardo de nuestra integridad psíquica, distanciando deSeos, pretensiones o sentimientos que asedian y nos afectarían gravemente al reconocerlos.

En el presente artículo, muy puntualmente, nos vamos a centrar en uno de los mecanismos de defensa del yo: la introyección. Te vamos a explicar qué implica, cuáles son sus consecuencias y de qué manera identificarla para administrarla apropiadamente.

En este artículo charlamos de:

Mecanismos de defensa, ¿qué son?

Nuestro psiquismo, desde los postulados de la teoría psicoanalítica, cuenta con estrategias que le dejan, de forma inconsciente, refrenar estímulos que conminan nuestra integridad.

Cada uno de ellos de nosotros edifica una versión del planeta, aquello que capta y entiende con respecto a lo que ocurre en su ambiente exterior más próximo, los mecanismos de defensa, en cierta manera, reflejan nuestra percepción del mudo. Mas, sobre todo, reflejan los atributos que asignamos a nuestro .

Los llamados “Mecanismos de defensa del yo” tienen la función de conservar nuestra autoimagen. Ahora bien, ¿de qué manera lo consiguen? Esto lo hacen a través de opresión, a través de la trasposición cara el inconsciente de aquellos pensamientos, deSeos, sentimientos perturbadores que, para la imagen que hemos formado de nosotros mismos (moralista, adecuada, acorde a los estándares del superyó), no son pertinentes.

La opresión que operan los mecanismos de defensa puede ser eficaz, cumplir con su propósito y salvarnos provisionalmente de aquella alteración que asedia. Mas, no obstante, la opresión deja sus secuelas.

El acto de refrenar, a fin de que puedas darte una idea, podría equipararse con encerrar en un cajón bajo llave aquello que perturba a nuestro . Mas, en esta jugada, algo se va a llevar a cambio, y nuestra integridad psíquica va a pagar un coste, en ocasiones altísimo, por aquello reprimido que fue apartado.

En el presente artículo, puntualmente, nos vamos a centrar en uno de los mecanismos de defensa de los que se sirve el , llamado introyección. Para conocer qué implica la introyección y de qué manera identificarla en ti prosigue leyendo.

Proyección e introyección, las dos caras de una misma moneda

El término de introyección es por norma general confundido con la proyección, otro mecanismo de defensa del . No obstante, si bien relacionados, implican cuestiones muy, muy diferentes a las que es preciso identificar.

Qué es la Proyección

La proyección, como ya adelantamos, es uno de los mecanismos de los que nos servimos para proteger nuestra integridad psíquica. Este implica proyectar, depositar algo en el afuera. Mas ¿qué depositamos en el afuera?.

A través de la proyección, atributos, deSeos, ideas, pretensiones, que no son compatibles con la imagen que hemos formado de nuestro , construida a imagen y similitud de un ideal, son puestos en el exterior. Los depositamos en otra persona u objeto, alguien más a quien atribuimos aquello nuestro que no podemos admitir.

Proyectar nos deja deshacernos provisionalmente de aquello que nos produce sofocación y malestar. Esto puede hacerse, por poner un ejemplo, al pintar un cuadro que exprese nuestra sofocación no admitida, o al atribuir a alguien deSeos ocultos en las profundidades de nuestra psiquis que no deseamos reconocer.

Qué es la Introyección

El mecanismo de introyección, que acostumbra a ser confundido con la proyección, es precisamente su opuesto. En un caso así, para proseguir con la analogía que veníamos proponiendo, algo de afuera es depositado dentro. Esto es, nos hacemos responsables o categorizamos como propias actitudes, deSeos, pensamientos, que no nos pertenecen.

Como ocurre con cualquier mecanismo de defensa, la introyección se da de manera inconsciente, por lo que no nos es posible a simple vista identificar aquellos atributos nuestros y los que vienen desde fuera, que pertenecen a alguien más y hemos “absorbido”.

Por norma general, aquello que introyectamos son ordenes, reglas sociales, de nuestro ambiente más cercano: familia, conjuntos de pares, instituciones. Lo que termina por ocurrir es que, en la constitución de las peculiaridades de nuestro , terminamos por generar una mezcla entre aquello propiamente nuestro y lo designado por el ambiente (lo que coincide con las normativas a cumplir marcadas por el superyó).

La introyección es admitir algo que se nos transmite desde fuera sin cuestionarlo, es tomar como propio algo extraño identificado como un orden al que no podemos fallar. Lo que se nos señala, o viene desde fuera, acaba por cobrar más relevancia que nuestras necesidades, deSeos y proyectos, y este es el mayor riesgo de la introyección: que atenta de manera directa sobre nuestra personalidad.

Un caso de introyección sucede cuando, por ordenes familiares, tomamos resoluciones sobre nuestra vida personal. Por servirnos de un ejemplo, en el caso de aquella persona a que le han dicho siempre y cuando, para sentirse efectuada como mujer, debe tener hijos. Esta mujer, sin cuestionarlo, toma como propio ese orden, si bien quizá no es lo que quiere ni prosigue el rumbo que desea darle a su vida.

Identificar lo propio y lo extraño

Si algo podemos decir sobre los mecanismos de defensa del , es que son efectivos, y saben cumplir apropiadamente su trabajo. Con esto deseamos llegar al punto de que, una vez introyectado un orden o atributo externo, es realmente difícil identificarlo como extraño para poder administrarlo y desplazarlo, dándole solo a lo propio el debido espacio.

Poder identificar aquello que nos pertenece de lo que no es bastante difícil, mas no imposible. La terapia psicoanalítica se centra en tratar aquellas cuestiones que rondan en el inconsciente y dejan secuelas físicas o anímicas, a las que no podemos atribuirles razón alguna.

Por medio de esta técnica terapéutica, vas a poder examinar los aspectos que conforman tu personalidad y atribuirles un origen, así valorarás y distinguirás lo propio de lo introyectado.

Aguardamos que este artículo te haya sido útil para entender qué es la introyección, sus consecuencias y de qué forma distinguir aquello de lo que nos hemos apropiado, llegado desde fuera, y los propios deSeos, sentimientos, atributos y necesidades.

Referencias bibliográficas

  • Alcívar, M. Á. Á., & Alcívar, J. L. Á. (dos mil diecinueve). Los Mecanismos de defensa: una comparación teleológica entre Sigmund y Anna Freud. Gaceta Perspectivas, (catorce), 1-doce.
  • Cramer, P. (mil novecientos noventa y ocho). Defensiveness and defense mechanisms. Journal of Personality, 66(seis), ochocientos setenta y nueve-ochocientos noventa y cuatro.
  • Freud, A., & Carcamo, C. E. (mil novecientos sesenta y uno). El y los mecanismos de defensa (Vol. tres). Barcelona: Paidós.

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