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Por qué razón compartir tu vida con una mascota

Afortunadamente, en la actualidad no es ningún secreto. Tampoco, a esta altura, absolutamente nadie se cuestiona mucho lo que significa, y la relevancia que tiene, la relación que los humanos y los animales podemos llegar a establecer.

Huyendo de procurar localizar de dónde viene esta relación (ya hay muchos autores y especialistas que se dedican a estudiar este punto) nos vamos a centrar en lo que es, sin ningún género de dudas, una realidad: las personas y los animales pueden establecer vínculos intensísimos y positivos.

Las Terapias Asistidas con Animales son un claro ejemplo de hasta qué punto hay un efecto positivo en la interacción de los animales con las personas. Mas, no hace falta buscar tan lejos, el vínculo que establecemos con nuestros animales de compañía puede ser intensísimo y nos puede suministrar importantes beneficios a unos y otros.

Son diferentes los estudios que han dado explicaciones físicas de lo que pasa en el cerebro a lo largo de las interactúes con las mascotas (incrementos y disminuciones de determinadas hormonas implicadas en el placer y el agobio)[1].

Y es que, actualmente, el Modelo Biopsicosocial es uno de los más usados para entender la naturaleza de esta relación. De qué forma las influencias biológicas, sicológicas y sociales, que nos aporta la relación que establecemos con nuestra mascota, se combinan de forma que fortalecen nuestra salud y bienestar.

Mas ¿a qué nos referimos en qué momento charlamos de estos 3 géneros de influencias?

  • Por Influencias Sicológicas comprendemos aspectos como los estados sensibles, la propia personalidad y el estado anímico.
  • Cuando charlamos de Influencias Biológicas, nos referimos a cambios fisiológicos como la presión sanguínea, la tasa cardiaca, la entrada en juego de determinadas hormonas (cortisol, oxitocina)…
  • Las relaciones sociales, la cultura y también, aun, el nivel social y económico, abarcarían lo que comprenderíamos por Influencias Sociales.

Mascotas y salud mental

Una gran parte de la investigación relacionada con el bienestar humano se ha centrado en la depresión y el efecto que la interacción con la mascota tiene sobre esta.

Sin entrar en definiciones de qué es la depresión y sus distintos tipos (ahora, no es el tema) se podría contar una sintomatología que, en mayor o bien menor grado, acostumbra a estar presente en estas perturbaciones emocionales: bajo estado anímico, pocas ganas de hacer nada, sensación de estar agotado de forma continua, sensación de soledad, perturbaciones en el hambre o bien en el orden de las comidas, baja autoestima…

El interrogante aparecería, entonces, exactamente en qué curiosa conexión aparece entre persona y animal que tiene un efecto ventajoso en la persona y en la superación de ciertos de estos síntomas.

Por un lado, la mascota se transforma en alguien que depende de su dueño. ¿Esto qué puede representar? Puesto que quiere decir que esa persona con sentimientos de soledad y baja autoestima, de súbito, se halla con un ser vivo que precisa de él o bien .

La ansiedad asimismo ha sido extensamente estudiada. Está probado a nivel científico que acariciar a una mascota reduce el agobio (acá entrarían esas influencias biológicas y se charlaría de la minoración de la presión arterial y el ritmo cardiaco).

Tanto es conque, aun, se han efectuado ensayos en situaciones de alto agobio, para poder ver si la presencia de animales rebajaba la ansiedad. A pesar de que solo son estudios apartados y no son representativos, semeja que sí hay efectos sobre las hormonas relacionadas con el agobio[2].

Asimismo es esencial tener en consideración la secreción de oxitocina. No solo ejercita de amortiguador del cortisol (muy relacionado con el agobio y la ansiedad) sino tiene un papel prioritario en las emociones, el establecimiento de vínculos sociales y la confianza[3].

No debemos olvidar que la mascota está siempre y en todo momento en casa cuando el dueño sale y tiende a recibirle con una enorme alegría cuando vuelve, verdad? Se ha llegado a describir esta situación como algo que no tiene coste[4].

Si a esto le agregamos que, hay determinados hábitos que la persona debe adquirir. Semejantes como:

  • Levantarse por la mañana, sin disculpa.
  • Darle de comer.
  • En especial si charlamos de un perro: va a haber que salir a caminar con él distintas veces durante el día, con la pretensión de que pueda hacer sus necesidades y pueda caminar un mínimo de tiempo.

Con esto la persona de una manera indirecta, se va a ver inevitablemente obligada a salir, moverse, hacer ejercicio y, de una manera indirecta, a conocer gente. Por otro lado, puede forzar que vuelvan a aparecer las rutinas de las comidas (que se habían podido perder).  En tanto que hay que poner el alimento al piloso, ¿por qué razón no comer asimismo, verdad?

Las ganas de salir al planeta y dar paSeos pueden llegar a reactivarse. Es posible que, en un comienzo, solo sea de forma obligada, por el hecho de que no queda otra alternativa, vamos. Mas con el tiempo se transforma en algo que apetece hacer.

Eso sin contar, además de esto, que da opción a conocer otra gente, charlar con otras personas que comparten su vida con un cánido. Esto es, las ganas de recobrar relaciones sociales pueden aparecer nuevamente.

Para terminar, no olvidar que existen estudios que aseveran que los perros tienen una enorme capacidad empática. Se han efectuado investigaciones donde se ha probado que el can ha sido capaz de percatarse del estado de ánimo de una persona, teniendo más pretensión de acercarse y de, aun, procurar sosegar a quienes lloraban[5].

Como conclusión

Resumiendo, que una persona que se siente sola, con el estado anímico bajo y baja autoestima de repente se halla alguien que está siempre y en todo momento ahí, al que estimar y cuidar y que se alegra infinito cuando ve entrar al dueño por la puerta y que semeja comprender cuando está triste. Alguien que relaja mucho cuando es acariciado.

Por suerte, no solo podemos charlar de las ventajas de compartir la vida con un animal de compañía en las situaciones negativas. El incremento de bienestar, de la percepción de la calidad de vida, las ganas de activarse y cuidarse físicamente, asimismo aparecen en aquellas personas que no tienen porqué estar pasando por un mal instante vital.

Un buen vínculo humano-animal mejora y potencia el bienestar y las ganas de gozar y compartir la vida, partamos de la línea base de la que partamos.

Aún queda mucho camino por delante en lo referente al estudio de esta conexión y a las ventajas que nos aporta. En verdad, queda mucho por estudiar con relación a las ventajas que les aportamos a ellos. En una relación bidireccional, el bienestar es mutuo, indudablemente.

De lo que no existe ninguna duda, es de que una conexión inter-especies que lleva tantos miles y miles de años solo puede traernos cosas buenas a unos y a otros. Desgraciadamente no siempre y en toda circunstancia es de esta manera. Es por esto con lo que es indispensable continuar estudiando y explicando estos beneficios. Es la mejor forma de mentalizar de lo esencial de este vínculo.


Referencias:
[1] Investigaciones de Gómez, Atehortúa & Orozco, 2007; Walsh, 2009ª.
[2] Experimento en la Universidad de Emory: http://www.noticias24.com/mascotas/noticia/7808/universidades-procuran-reducir-con-perros-el-estres-de-estudiantes/
[3] Handlin, L. et al. (dos mil doce). Associations between the psychological characteristics of the human-dog relationship and oxytocin and cortisol levels. Anthrozoos.
[4] Oración extraída tras diferentes conversaciones con dueños de perros en múltiples parques.
[5] Estudio de “La empatía del can con el hombre”: http://www.doogweb.es/2012/06/09/la-empatia-del-can-con-el-hombre-a-estudio/

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